2 de enero de 2007

Analizando el 2006

Síntesis de 2006

Otro año que se acaba, otro que empieza, en apariencia todos iguales, en esencia distintos. Dicen que cada nochevieja debemos analizar el año que terminamos y hacernos nuestra promesa personal para el siguiente. Yo ya tengo la mia: no volveré a comer uvas. Si en un principio me parecía una costumbre absurda esa de comer como hambrientos a contrarreloj apurando los últimos doce segundos del año una docena de uvas, accedía año tras año a cumplirlo más por tradición que por fe, que nunca fue mi fuerte. Pero quiso el destino, o el Dios supremo ese que se empeña en perseguirme y reírse de mí a diestro y siniestro, que la primera de las uvas sagradas fuera más ancha que el orificio de mi garganta. ¡Feliz año nuevo!, se decían millones de personas al unísono mientras yo me debatía entre quedarme con la uva o cambiarla por el aire que me permitiría seguir viviendo. Así, sin aire, vivia yo los tres primeros minutos del esperado 2007... pues eso señores, feliz año nuevo, ahora en mi lista negra, junto a las patatas, estarán por siempre las uvas.
Pero si estoy escribiendo esto es porque, después de pensarlo durante tres largos minutos, decidí seguir respirando y molestando al resto del mundo. Eso sí, la falta de aire me permitió una vez más pensar en el año que acabamos de dejar atrás y ver como van las cosas por este planeta al que llaman Tierra. Una suerte por cierto, que además de Tierra, le llamen planeta, porque tierra hay en todos lados, pero planetas... ¿cuantos hay de esos? Pregunta difícil señores, y difícil respuesta, pues este año algunos científicos sin nada nuevo que descubrir se han propuesto, en alianza con las editoriales de libros de texto, joder a los padres y enriquecer a las librerías y para eso, que mejor idea que decir que Plutón no es un planeta y santas pascuas. Cambiemos los libros, cambiemos el Sistema Solar y cambiemos el Universo si es necesario, todo sea por ocupar a nuestros científicos en temas de vital importancia. Los que no piensan lo mismo son los plutonianos, y es que los pobres, desde que no tienen planeta, están arruinados: los precios del suelo han bajado, la inflación ha desaparecido y ya hasta los concejales de urbanismo se están arruinando. Sus planes de recalificación para la siguiente década se han ido al traste al perder su condición de planeta. Y en la Tierra, el plutonio está ya tirado de precio, dentro de poco todo el mundo tendrá plutonio en sus casas. Ved un ejemplo en las aventuras del joven Klark Kent, desde que Krypton dejó de existir como planeta todo el mundo tiene Kryptonita en Smallville, es que no hay derecho. Fíjense si no en Polonia, desde su crisis económica los precios del Polonio-210 están por los suelos, y luego pasa lo que pasa... te metes con algún Vladimir Hijo Putin y te puede dar una ingestión peor que la de las uvas. Ay, plutonianos, si es que no sabeis administrar vuestros terrenos, a ver si aprendemos un poco de Marbella, mira que bien se lo montan ahi. Aunque bueno, no se yo si a esa gente de Marbella les ha gustado mucho este 2006...
Llegó el verano, como debe ser después de cada primavera, y todo empezó a cambiar. Cambiaron las temperaturas, cambió el clima, y sobre todo cambió la música. Así, se abrió un debate bilateral sobre la canción del verano: Opá, yo viacé un corrá o Amo a Laura. Dificil decisión, si queremos dar una respuesta políticamente correcta: por un lado, un obrero rústico de lomo ancho que intenta abrirse camino en el duro camino de la fama, por otro, un grupo de retrógradas, biblia en mano, comiéndonos la cabeza con una idea de la virginidad que orgullosamente hubiera defendido don Francisco Franco. Creo que mi postura al respecto queda clara.
Personalmente las cosas cambiaron al acabar el bachiller, abandonar el internado y comenzar una nueva etapa, pero a escala mundial, las cosas cambiaron gracias a la Sexta y a un subproducto de la cadena: el Mundial de Alemania. Olvidémonos de la corrupción urbanística, de los cayucos, de los incendios forestales, de la subida de las hipotecas, de la muerte de Rocío Jurado y de los Hapiness. Alemania se volvía a convertir en capital del mundo ante la llegada del último Reich: el fútbol. Estadios de ensueño, éxitos de la última ingeniería alemana unida a la arquitectura más vanguardista, los mejores jugadores del mundo en el país de la cerveza, y el fin de la maldición española. La “Armada Invencible”, al mando de Luis Aragonés, acabó por fin con la maldición de caer derrotados en cuartos. Esta vez no pasamos de octavos. Nuestra aventura en el país teutón se fue al carajo, la selección cayó en un profundo abismo gracias a nuestros eternos amigos los franceses, y los italianos, esos señores depilados que nos quitan a las guiris en torremolinos, se llevaron la copa del mundo. Así a más de uno se le va la cabeza, y si no que le pregunten a Zidane.
Todo va a cambiar – decía Andrés Montes en la Sexta –, porque la vida puede ser maravillosa... y las cosas cambiaron en baloncesto, un deporte inventado por yanquis y dominado por los Negros Bastante Altos (NBA) que ha acabado cayendo a los pies del equipo español. Al parecer el prototipo de hombre español con cuerpo cruzcampo, pelo en pecho y cervecita en mano no llegó a la selección de baloncesto que, impulsada por el tiki-taka, y capitaneada por un tio de mas de dos metros y una pierna rota, supo hacerse con el título mundial. Puede que no pasemos de cuartos en el fútbol, pero queda claro que somos los mejores en baloncesto, en la fórmula uno, en los cotilleos y en la corrupción.
Esto es España, y en un año tan raro ni los terroristas tenían ya el cuerpo pa matar a nadie, si señores, los etarras necesitaban un tiempo para descansar, meditar, negociar, y esas cosillas que hacen ellos cuando están de tregua. Claro que luego llega el invierno y necesitan, ¿como decirlo?... reavivar la llama. Lo que me da pena es que por culpa de romper la tregua, se nos ha acabado el culebrón del proceso de paz protagonizado por Ozeluís y Rajoy, pero fue bonito mientras duró. En el contexto internacional, a don Ozeluís le dio por meterse en el Líbano a hacer nosequé, y es que el presi ha hecho algunas cosillas raras este 2006. Que sí, que lo del tabaco estuvo bien, pero prohibirnos que bebamos en la calle, en España.... reconoce que ahi te has pasado un poquillo. Además, ahora que soy universitario puedo decirlo con conocimiento de causa. Ahora que lo de obligar a las cabinas de teléfono a devolver los céntimos me ha gustado, pero digo yo, ¿los 427,23 euros que me deben desde que empecé a usar el teléfono público, ¿dónde tengo que ir a recogerlos?
Si es que no te lo has pensado bien, Ozeluís, mira tu amigo Bush como no se anda con chiquitas: que al Sadam no le caigo bien, pues se cuelga como la ropa y que se le pase el cabreo hombre. Di que sí George, a decir verdad, para no tener el graduado escolar no te ha ido tan mal ¿no?
Pues lo dicho, que no he hablao del contexto personal, pero no ha sido por no hablar, sino porque ya casi no tengo. Acabó el verano y me metí a universitario, y como en el librito informativo solo ponía: Diplomado, Licenciado o Arquitecto, me cogí lo último porque aún tenía sin estrenar el compás de la comunión. Y ahí andamos, aunque me he quedado sin vida social ahora conozco a gente como MC, o Fríker sin ir más lejos, mi nuevo héroe. Hago cosas muy divertidas y emocionantes en arquitectura, como por ejemplo pasarme horas rayando a 45 grados, colorear sellos o dibujar hojas. No sé si lo de colorear sellos tiene mucho futuro, aunque los del Forum Filatélico dieron un buen golpe.
Si no he hablado en este resumen del Betis es porque preferiría no hacerlo. Parece que el himno del centenario no nos ha traído muy buena suerte. Mientras el del Nido está que se sale, y no conforme con llevarse la UEFA, la supercopa y la lotería de navidad, ahora dice que quiere la liga, nuestro queridísimo Lopera solo ha pedido a sus majestades los Reyes Magos seguir siendo el bético por excelencia, el dueño del sueño verdiblanco, y yo le digo: señor Lopera, este año ha muerto Pinochet, ha muerto Sadam y han desaparecido las estatuas de Franco. Ha sido el fin de las dictaduras; por lo tanto, si usted y Fidel Castro siguen vivos, es porque son inmortales. ¡Oda a Fidel!¡Oda a don Manué!
Feliz 2007, espero que hayais empezado mejor que yo y, por supuesto, que acabeis peor.

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