Se acabaron los poemas
para los amantes de carroña,
para los inventores de historias
de mentiras y blasfema.
Ya no escribiré poemas
para los que se creen dueños
de tu vida, y de mis sueños;
se acabaron, no temas.
Escribiré, como siempre
para desahogar mis miedos,
derramaré en un papel lo que siento.
Pero para los que intenten
meter en mi llaga sus dedos...
no, éste es el último verso.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada