9 de noviembre de 2007

Jugándonos la vida por Proyectos (tercera parte)

Fue entonces cuando una llamada de uno de los guardias por la radio del coche patrulla nos hizo temer lo peor: todos miramos a Tobalo - Rocco, los fines de semana -, y él, despavorido, negaba rotundamente con la cabeza "No, no pueden venir a por mí", evidentemente ante el temor que siempre le provocaba ver a esos curiosos personajes que visten de verde y detienen a los coches en la cuneta con su imitación de espada láser... La Guardia Civil.
Afortunadamente para Tobalo, alguien distrajo al duende verde con un flash. El Guardia, que a mi parecer estaba dispuesto desde un primer momento a capturar a mi amigo, giró bruscamente sobre su propio eje para descubrir y evidenciar al irresponsable que le acababa de hacer una foto sin permiso. Tras darle una pequeña charla sobre derechos de imagen, el defesor de la ley se fue hacia el coche patrulla para sacar unos papeles, no sin antes jurarle que tendría ajustes con la ley pronto...

Durante un largo tiempo de asimilación, y mientras nos comíamos los bocadillos en la cuneta, los agentes se negaban a darnos información sobre nuestra situación, si bien no paraban de moverse de un lado para otro atrayendo extremeños y hablando por la radio. En vista de que nuestra paciencia estaba ya llegando a límites considerables, uno de ellos explicó lo que vendría a continuación, algo que todavía no hemos entedido muy bien.
Cada uno de nosotros, formando una perfecta fila indioextremeña, tenía que dar información tal como su nombre y apellidos, teléfono, número de asiento que ocupábamos durante el accidente, nombre de nuestros padres, estado civil, preferencias sexuales... y un largo etcétera que, a día de hoy, todavía no ha cobrado significado.
Mientras hacíamos cola a las puertas del coche patrulla, sucedió algo insólito. De repente, el avión que nos sobrevolaba realizó un giro espectacular de 180 grados. Atónitos, observamos como volvió a repetir la pirueta hasta retomar de nuevo su rumbo para, segundos después, comenzar a hacer unos extraños giros en el aire, dibujando con una blanquecina humareda una trayectoria digna de una hábil libélula borracha. Sorprendidos primero, y aterrorizados después, nos preguntábamos unos a otros sobre el motivo de tales maniobras. En la cola del coche patrulla (que fue mucho más numerosa que el intento de cola de la INEM para la protesta contra el decretazo) se oían comentarios diversos:
- ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Supermán? ¿Es Bocaseca-Man?
- Tío, ¿y si nos están espiando?
- Yo creo que eso es una avioneta que estará esparciendo semen de protozzo volador verbenero para salvaguardar la especie.

En fin, creo que no viene al caso valorar el motivo real por el que aquel aparato sobrevolaba de manera tan extraña nuestro autobús accidentado, y estoy convencido de que será otra de las incógnitas que siempre nos quedarán de aquel inolvidable vieaje a Mourão, como por qué el conductor del coche no vió el autobús o por qué los profesores se fueron en coche...
Lo importante es que la cola avanzaba y la Guardia Civil estaba recogiendo los datos de todos los alumnos de forma más o menos efectiva. El agente, queriendo aparentar que era de esos especímenes de Guardia-Cachondo (se caracterizan porque cuentan chistes de los que debes reírte, por malo que sea) soltaba algunas gracias esporádicas. La más lúcida de ellas la hizo tras escribir mi número de teléfono, que tiene cinco cincos, ya os podeis imaginar la gracia...
Fui el último de la cola, y tras darle mis datos íntimos al agente graciosillo, al fin pudimos regresar a nuestro gran vehículo suicida, a nuestro navío asesino, más rápido que la Perla Negra, más mortífero que el Holandés Herrante, el autobús "El Torero".
Por desgracia, había sufrido daños importantes en una de sus puertas, lo que limitaba su seguridad, y por órdenes de la Guardia Civil, sólo podríamos hacer unos pocos de kilómetros con él, concretamente los que nos separaban de Fregenal de la Sierra. Antes de partir, el Guardia-Cachondo hizo su última gracia, asomando la cabeza por la puerta del autobús y ordenando a los que estábamos sentados en la parte delantera, que si había algún bético a bordo, abandonara el autobús. Al gracioso agente de la ley no se le ocurrió nada mejor que decir al enterarse que veníamos desde Sevilla.
Llegamos a Fregenal tras viajar unos 15 o 20 minutos escoltados por dos agentes motorizados, cuya función era avisar a los conductores de los coches de que venía un autobús detras, por si acaso estaban ciegos, al igual que el pobre agricultor al que atropellamos. Fueron probablemente los 15 minutos más largos de nuestra excursión, teniendo en cuenta el estado de nuestro chófer, y la confianza que podíamos tener en él en aquel momento.

En la estación de Fregenal estuvimos otro cuarto de hora aproximadamente, tiempo suficiente para otro bocadillo, hasta que llegó el flamante autobús azul eléctrico, el mismo en el que no habíamos querido subirnos aquella misma mañana, para rescatarnos. Al subir comprobamos que, por el Torero, habíamos renunciado al lujo, y aún viendo que ese autobús era mucho más sofisticado, nos despedimos con lágrimas de nuestro Torero y de su chófer, al que dejamos abandonado a su suerte.

A partir de ahí todo transcurrió como estaba previsto, pero con cuatro horas de retraso. Llegamos a Mourão, vimos el castillo, nos encontramos con nuestros compañeros (tras buscarlos incesantemente por todos los alrededores del pantano, los divisamos desde la torre norte del castillo), y finalmente, con los profesores, que llegaron poco después para, en el poco tiemo de excursión que nos quedaba, explicarnos algo sobre lo que habíamos ido a ver.
Sobre la visita de Mourão no quiero extenderme, si alguien lo quiere hacer que lo haga en la plataforma de enseñanza virtual y le pida a Montse que lo apruebe.

Al atardecer, y viendo ya que el tiempo iba en nuestro contra, Mario recibió una llamada: El otro autobús había llegado y ya podíamos regresar. 
"¿El otro autobús?" Se preguntaron muchos. Sí amigos, y cual fue nuestra sorpresa cuando, justo en frente del lujoso autobús azul nos encontramos con un gran vehículo blanco, con rayas verdes. "El Torero 2", réplica exacta del que todos llevábamos en la cabeza, había viajado desde Sevilla, tras una llamada de nuestro chófer, para llevarnos de vuelta. El chófer, por supuesto, era otro, pero eso no significa que conduciera mejor (hubo cuatro intentos, al menos, de provocar un accidente).

Vuelta a empezar. Una nueva odisea, por el mismo camino, con las mismas piedras por pisar, pero con destino a nuestro hogar (la ETSA es nuestro hogar, reconozcámoslo), acababa de comenzar. Pero eso, amigos, es otra historia.


27 de octubre de 2007

Jugándonos la vida por Proyectos (segunda parte)

Pero si mi confianza en el Torero estaba blindada con todo un año ploteando en su copistería, desde el momento en que subimos al autobús notamos una atmósfera extraña.
El primer hecho que nos hizo dudar fue la ausencia de profesores. Con su habitual aire de escepticismo y su frívola sonrisa, Mario, en representación del profesorado, subió al autobús del Torero para comunicarnos que, por motivos extraoficiales, los tres profesores viajarían en coche, dejándonos a la deriva en dos peligrosos autobuses.
Mis compañeras de viaje, por su parte, pudieron ver como el segundo autobús, el que ellas pretendían coger, nos adelantaba a una velocidad trepidante mientras nuestro chófer trataba de arrancar el nuestro. El viaje a Mourão prometía ser una frenética carrera sin final muy claro.
Tobalo dormía en la parte de atrás, Roberto decía anormalidades mientras Coco, esto simplemente lo supongo, investigaba la forma de matarlo... todo transcurría según lo previsto, cual excursión de niñas del Colegio de la Saye se tratara, hasta que, rondando las diez y media de la mañana, nuestro chófer decidió, sin dar explicación alguna, hacer una pequeña parada para que saturáramos las colas del servicio de un pobre bar de carretera y, en mi caso, compráramos víveres para el viaje. Nunca me alegraré más que aquél día de haber comprado un bocadillo de chorizo.
Un cuarto de hora después de subir de nuevo en el autobús, todo ocurrió.
En tan sólo un instante, aún aturdidos por la hostil atmósfera extremeña que habíamos respirado minutos antes, vimos pasar delante de nuestros ojos la guadaña de la muerte, que por suerte para todos, sólo nos visitó de paso, a la vez que un coche de tamaño considerable, pilotado por un agricultor con serios problemas de vista, se cruzaba delante de nuestro autobús, que se dejó guiar por la inercia para arrastar al coche y su carro hacia el abismo.
En algún lugar entre Segura de León y Bodonal de la Sierra, el Torero se disponía a adelantar, por el carril izquierdo de una estrecha carretera, a aquél todoterreno blanco que arrastraba un pequeño carruaje verde lleno de sacos de pienso. Sin dar tiempo para la reacción, el conductor suicida viró su volante hacia la izquierda dibujando un ángulo que, muy a pesar de nuestro chófer, nunca llegó a ser de noventa grados, como pretendía el pobre hombre que contempló como un autobús albiverde golpeaba su vehículo hundiendo su puerta trasera y obligándolo a caer por la cuneta.
Anonadados, giramos todos la cabeza hacia la ventanilla donde vimos caer el 4x4 , en cuyo interior un anciano agricultor inclinaba su cabeza sobre el cuadro de mandos. Después de arrastrarlo diez o doce metros, el Torero frenó y nuestro chófer, que intentaba tranquilizarnos, se levantó de su asiento y comenzó a dar vueltas por el autobús sin saber muy bien qué hacer. Con esa estrategia, no consiguió tranquilizar a cincuenta estudiantes que estaban presenciando aquella macabra imagen; lo que sí nos tranquilizó fue ver que el hombre comenzaba a moverse desde dentro de su coche accidentado. Cuando el chófer se percató, cambió radicalmente su estrategia:
"¿Sois todos testigos? - nos preguntó, mientras respondíamos afirmativamente como un firme ejército con el único propósito de que abriera de una vez la puerta del autobús - ¿declararíais que la culpa ha sido suya? ¿Sí? Bien, bueno, que no panda el cúnico. Voy a bajar, quedáos todos quietos."
Por supuesto, y como era de preveer, todos bajamos tras él, sobretodo porque comprendíamos que en su estado - estába peor que el hombre del coche -, no podía pensar con fluidez y necesitaría ayuda. Al bajar, pudimos ver cómo el carruaje se había empotrado contra la delantera de nuestro autobús, perdiéndo dos de sus ruedas y permitiendo que el coche al que iba enganchado no cayera completamente por la cuneta. Probablemente ese hecho fue el que salvó la vida de su conductor.
En pocos minutos, de las huertas comenzaron a salir campesinos, pueblerinos extremeños que querían contemplar la novedad del mes. Estudiantes, campesinos y familiares del accidentado comenzaron a saturar aquella carretera maldita.
Por suerte, pronto llegó la Guardia Civil, y digo por suerte, ya que sin su presencia, probablemente el hijo del agricultor herido hubiera intentado matar - destripar, según sus palabras textuales - a nuestro chófer, a juzgar por el estado en que llegó al lugar de los hechos.
Después de mucha palabrería entre chófer, Guardia Civil y conductor entumecido, se le adjudicó a éste último la culpabilidad del altercado y sus hijos lo llevaron a Segura de León, hacia donde se dirigía ya una ambulancia. Los hechos parecían ya aclarados cuando uno de los guardias nos dijo, sin pensar la conmoción que estaba a punto de generar, que nuestro apreciado autobús "el Torero" no podía continuar su trayecto, y que tendríamos que estar por un tiempo todavía indeterminado en la cuneta hasta que terminaran de esclarecer los hechos y pudieran enviarnos al autobús de rescate...


No te pierdas el final de la trilogía... sobrevivir en la cuneta.

23 de octubre de 2007

Jugándonos la vida por Proyectos (primera parte)

Pum!! Aaaaaaah ¿Qué ha sido eso? ¡Mira, una rueda...! -Que no panda el cúnico - dijo el conductor, y tras mucho meditar y dar vueltas como pollo sin cabeza por el autobús, sentenció - ¿Sois todos testigos de que la culpa la ha tenido el otro coche? Bien, en ese caso salgamos a ver si sigue vivo...

Fue el momento más emocionante de nuestro maravilloso viaje a Portugal.

Todo comenzó semanas antes, cuando nuestra señorita Monse nos comunicó que partiríamos un lunes hacia Mourão, pueblo luso fronterizo con Extremadura (esa tierra donde los profesores de autoescuelas se ven obligados a emigrar por falta de trabajo) al que nos dirigiríamos para realizar un magnífico proyecto a los pies de un tétrico castillo medieval. La emoción por hacer esa excursión se palpaba en cada clase de proyectos, pero como todos sabemos el tiempo pasa rápido, y las emociones cambian con él.
Y es que, después de dos semanas de huelgas, que aún parecen no tener fin, después de esos viajes de 12 horas a Madrid, a más de uno comenzaba ya a pesarle el viajito a Portugal.

Ese lunes llegó, y a la hora prevista estábamos todos en la puerta de nuestra preciada escuela. 90 personas, 2 autobuses. Fue aquí cuando cada cual, por diferentes motivos, escogió su propio sino. Aprovecho este momento para pedir perdón a Sandra, Nuria, Belén y Diana. Y he de hacerlo porque ellas cuatro, que me acompañaban, tenían claro que aquél autobús superlimpio, depurado, de un intenso color azul eléctrico y de aspecto tan cuidadado era su favorito. Y se hubieran subido de inmediato si no fuera porque yo, en un arrebato de solidaridad con mi eterno amigo, el calvo de la copistería, decidí subirme en el otro autobús. Ese autobús que nadie miraba, ese viejo cacharro blanco a rayas verdes con los espejos arañados y los asientos comprimidos, ese autocar antidiluviano de angostas escaleras y una descuidada serigrafía que rezaba: "El Torero"

Llegados a este punto tengo que hacer una aclaración: "El Torero", el auténtico Torero, es ese señor don calvo que hace fotocopias justo en frente de la ETSA. Al menos esa es la versión que todo el mundo tiene en su cabeza; pero los que lo conocemos bien sabemos que lo de las fotocopias es solo una tapadera del imperio que ese buen hombre está levantando. En su copisteria podemos desde imprimir archivos de autocad hasta leer revistas de tauromaquia (de ahí el sobrenombre), pasando por sacarnos una foto de carnet o comprar figuritas de Mickey Mouse, en su versión de capote y espada.
Aclarado esto, comprendereis mejor por qué decidí montarme en aquél autobús; lo que nunca llegareis a comprender es por qué me hicisteis caso y no cogísteis el autobús azul...


...esta historia continuará cuando me recupere del trauma



Dejad vuestros comentarios y vuestras experiencias cercanas a la muerte en la cuneta, podeis hacerlo respondiendo a este mensaje o entrando en el FORO.

20 de octubre de 2007

El Legado de Burelio, 2ª entrega


Aunque los candidatos principales de la encuesta habían sido durante casi dos semanas Le Corbu y Shark, tras una espectacular remontada el vencedor final ha sido Aurelio. Sin embargo, en la clase de esta tarde, 19 de Octubre, nuestro apasionante profesor se ha cargado de un plumazo la polémica encuesta cuando, a los pocos minutos de empezar la clase, fue él mismo quién desveló su nombre artístico: Burelio.


-- El Legado de Burelio --

Clase teórica de construcción, 12 y 19 de Octubre 2007
  • Los ingenieros piensan que son más listos, pero nosotros somos más sensibles.
  • Si te dan un saco de 50 kg y dices "¡Ay!", eso es el esfuerzo.
  • Si tenemos una cuerda que se deforme más allá de la tensión admisible, no nos sirve para hacer puenting, a no ser que lo que queramos sea suicidarnos.
  • Las vigas que se deforman mucho antes de romperse no son cómodas porque al ir del salón a la cocina tenemos que ir sujetando el techo.
  • El acero se deforma como las plastilina, lo que pasa es que no se nota.
  • No busquen otro profesor, conmigo ya tienen bastante.
  • Desde que se inventaron los kilonewton vamos todos de culo. Los inventaron los ingenieros para jodernos a todos.
  • Los noruegos creen que Burelio sabe mucho, porque habla con fontaneros, yesistas, arquitectos... y todos lo entienden. El gobierno quiere que nos traguemos el decreto y seamos tan gilipollas como los noruegos.
  • La norma dice que las bovedillas aguantan 100 kg. Burelio nos dice y recomienda que no andemos nunca por encima de ellas, o nos quedaremos con las patas colgando. "Pisad viguetas, vigas... Bovedillas no, ¡caca!"
  • Las fuerzas pueden ser de dos tipos: perpendiculares, o normales; y tangenciales, o subnormales.
  • Las normas hay que cumplirlas, porque siempre hay algún hijo de puta que querrá denunciarnos.
  • Las normas solo sirven para jodernos. Para nada más.
  • No discutan nunca de urbanística con un abogado.
  • No discutan nunca de estructuras con un Ingeniero de Caminos.
  • 200 kg/m significa que por cada metro hay un gordo 200 kilos. Esto suele cumplirse a raja tabla en Semana Santa.
  • Si no ligas en Semana Santa en Sevilla, es que eres sospechoso.
  • Burelio ha vivido muchos terremotos. Es como cuando coges un edificio y le das un buen meneo.
  • Cuanto más altos y más cabezones seamos, más nos balanceamos en un terremoto.
  • ¿Por qué cuando hay un terremoto en Pakistán mueren miles de personas y, cuando pasa en Japón uno de grado 8, sólo muere una vieja del susto?
  • Los sótanos de las Iglesias hay que calcularlos a impacto, para que al levantar el paso los costaleros no se queden con el suelo al cuello.
  • El ordenador es gilipollas, pero un gilipollas muy rápido.
  • No fiarse del ordenador, no tiene ni puta idea de estructuras.
  • Si un cliente te dice que quites un pilar para poner una columna de mierda, te cagas en su puta madre.
  • Si se pone pesado, llamas a Borcelli para que le haga un estudio por ultrasonidos a la piedra de la dichosa columnita.
  • Si Burelio mira directamente a una piedra con vetas (del tipo jamón vetado con más tocino que otra cosa) la piedra se desintegra instantáneamente.
  • Burelio casi muere al caerle el borrador en el pie.
  • Los voladizos "picha-corta" son los más seguros.
  • Hay que tener mucho cuidado con los voladizos "picha-larga o muy larga, de las que hacen películas porno", ya que al subirnos en ella se puede dar el efecto "rama de árbol endeble", en cuyo caso acabaremos en el suelo.
  • A Burelio le gusta el peinado de la agente Dana Scully (Expediente X).
  • "No sabía que tuviera una voz tan grave una mujer".
  • La mayor zapata es... la del pilar número 5, ¡por el culo te la hinco!
  • Frase del día: "Las normas, como los pecados, cambian con el tiempo".

29 de septiembre de 2007

Antaño fue Fríker... hoy el crack es Aurelio

Ante la demanda de muchos de mis compañeros de clase, esos que me acompañaron el año pasado en el grupo F y que, junto a mi, siguieron cada artículo de Las enseñanzas de Fríker, hoy estreno mi nueva saga: El legado de Aurelio. En la parte derecha de esta página teneis una encuesta en la que debeis votar para ponerle un nombre artístico a este entrañable profesor de construcción. Teneis hasta el día 15 de este mes para votar.

-- El Legado de Aurelio --
Clase teórica de construcción, 28 de Septiembre 2007
  • "Me meteré con los aparejadores, las mujeres y los homosexuales. Esto no es teoría de la arquitectura, esto es construcción. Aquí hay bebedores, fumadores. Cuando salgais de aquí, tendreis licencia para matar."
  • En mis tiempos las mujeres eran más difíciles de pellizcar.
  • Dos más dos son cuatro, bien. Pero, ¿cuánto son tres más dos? Ahí está la clave.
  • En caso de no encontrar un buen proyecto, enviar SOCORRO al email del profesor.
  • La ira de Dios es más grande que la ira de Aurelio, pero no mucho.
  • Los estudiantes de arquitectura no sabemos dibujar.
  • No sabemos leer un plano.
  • No sabemos ni escribir.
  • Los alumnos no pueden comer en la clase.
  • Por el mismo motivo, el profesor no puede expulsar ventosidades.
  • No podemos tener canciones morunas en el móvil, excepto si somos de la Alianza de Civilizaciones, entonces sí.
  • En el laboratorio no reparten dinero, lo ha preguntado él mismo.
  • No puedes decir a un albañil: "esa pared no te ha salido perfecta...". Es más productivo decir: "¡hijo de puta, o haces la pared como te he dicho o te corto los huevos!"
  • Nunca te manches las manos. Pídele a un albañil que lo haga por tí.
  • Hoy en día ya no hay albañiles, hay desechos de tientas.
  • En los garajes hay que poner rampas, no toboganes.
  • Los dormitorios pueden estar distribuidos de distintas formas:
    1. Dos camas. Saltas la primera y llegas a la segunda, donde duermes.
    2. Una cama tras la puerta. La puerta no puede abrir por chocar con la cama.
    3. Sin ventanas: un cuarto oscuro para castigos.
  • También hay distintos tipos de camas:
    1. De 80 x 180 cm. Es la que utilizaba Aurelio cuando era joven, y las piernas las sacaba por fuera.
    2. De 90 x 200 cm. Tamaño normal, para alumnos.
    3. Queen Size. 200 x 200 cm. Modelo cursi americano.
    4. Redonda. Se usa para hacer guarrerías.
  • Los armarios pueden tener puertas abatibles (que pegan en la cama) o puertas correderas (con lo que no tienes un armario, sino dos medios armarios).
  • Según Neufert, el ancho mínimo del culo es de 60 cm. Esto era así hace 50 años, debido a las guerras y el hambre. Aurelio nos recomienda 75 cm.
  • Para el bidé, si lo utilizamos para lavarnos los pies, bastan 60 cm. Hay gente que hace otras guarradas.
  • Y como hay gente para todo, algunos ponen encimeras de vidrio en el lavabo. Esto es muy práctico, ya que puedes verte los pies mientras te lavas las manos.
  • El lavabo tiene que tener una anchura tal que un hombre normal pueda girarse y lavarse el sobaco sin problemas.
  • La puerta de la cocina debe medir, al menos, 72´5 cm, para que entre el federico.
  • Una solería de corcho de chichinabo mide 7 cm. Puede cambiarse por mármol, a decisión de la mujer del promotor.
  • El verdadero lujo está en el espacio.
  • Como Aurelio no es menos maricón que los de proyectos, se trae el modulor a clase.
  • Si tu vecino huele mal, el pasillo debe ser ancho.
  • Si todos los habitantes de una casa huelen igual, el pasillo puede ser estrecho.
  • Si tu vecina esta muy bien, el pasillo puede ser muy estrecho.
  • No hemos estudiado historia del arte porque somos unos pardillos.
  • Al maestro Aurelio le gusta que hagamos bricolaje.
  • No somos esclavos de AutoCAD. Nosotros manejamos a ese bicho.
  • Frase del día: "Toda la vida aprendiendo a decir fregoneta, y ahora se llama manovolumen."

Bienvenidos a mi nuevo blog


Hola chicos, chicas, y visitantes esporádicos de este blog. Aunque acabo de crearlo, he copiado las últimas publicaciones de mi space. A partir de hoy escribiré aquí, además os pondre algunos de los videos recomendados y las últimas noticias deportivas... Saludos a todos, especialmente a Arquitectos, egabrenses o cabritos, stokeños y malteses, también a mi gente de la Banda y de la Charanga, de la cual me acaban de hacer presidente. 

Espero ver algún comentario vuestro por aquí

2 de enero de 2007

Analizando el 2006

Síntesis de 2006

Otro año que se acaba, otro que empieza, en apariencia todos iguales, en esencia distintos. Dicen que cada nochevieja debemos analizar el año que terminamos y hacernos nuestra promesa personal para el siguiente. Yo ya tengo la mia: no volveré a comer uvas. Si en un principio me parecía una costumbre absurda esa de comer como hambrientos a contrarreloj apurando los últimos doce segundos del año una docena de uvas, accedía año tras año a cumplirlo más por tradición que por fe, que nunca fue mi fuerte. Pero quiso el destino, o el Dios supremo ese que se empeña en perseguirme y reírse de mí a diestro y siniestro, que la primera de las uvas sagradas fuera más ancha que el orificio de mi garganta. ¡Feliz año nuevo!, se decían millones de personas al unísono mientras yo me debatía entre quedarme con la uva o cambiarla por el aire que me permitiría seguir viviendo. Así, sin aire, vivia yo los tres primeros minutos del esperado 2007... pues eso señores, feliz año nuevo, ahora en mi lista negra, junto a las patatas, estarán por siempre las uvas.
Pero si estoy escribiendo esto es porque, después de pensarlo durante tres largos minutos, decidí seguir respirando y molestando al resto del mundo. Eso sí, la falta de aire me permitió una vez más pensar en el año que acabamos de dejar atrás y ver como van las cosas por este planeta al que llaman Tierra. Una suerte por cierto, que además de Tierra, le llamen planeta, porque tierra hay en todos lados, pero planetas... ¿cuantos hay de esos? Pregunta difícil señores, y difícil respuesta, pues este año algunos científicos sin nada nuevo que descubrir se han propuesto, en alianza con las editoriales de libros de texto, joder a los padres y enriquecer a las librerías y para eso, que mejor idea que decir que Plutón no es un planeta y santas pascuas. Cambiemos los libros, cambiemos el Sistema Solar y cambiemos el Universo si es necesario, todo sea por ocupar a nuestros científicos en temas de vital importancia. Los que no piensan lo mismo son los plutonianos, y es que los pobres, desde que no tienen planeta, están arruinados: los precios del suelo han bajado, la inflación ha desaparecido y ya hasta los concejales de urbanismo se están arruinando. Sus planes de recalificación para la siguiente década se han ido al traste al perder su condición de planeta. Y en la Tierra, el plutonio está ya tirado de precio, dentro de poco todo el mundo tendrá plutonio en sus casas. Ved un ejemplo en las aventuras del joven Klark Kent, desde que Krypton dejó de existir como planeta todo el mundo tiene Kryptonita en Smallville, es que no hay derecho. Fíjense si no en Polonia, desde su crisis económica los precios del Polonio-210 están por los suelos, y luego pasa lo que pasa... te metes con algún Vladimir Hijo Putin y te puede dar una ingestión peor que la de las uvas. Ay, plutonianos, si es que no sabeis administrar vuestros terrenos, a ver si aprendemos un poco de Marbella, mira que bien se lo montan ahi. Aunque bueno, no se yo si a esa gente de Marbella les ha gustado mucho este 2006...
Llegó el verano, como debe ser después de cada primavera, y todo empezó a cambiar. Cambiaron las temperaturas, cambió el clima, y sobre todo cambió la música. Así, se abrió un debate bilateral sobre la canción del verano: Opá, yo viacé un corrá o Amo a Laura. Dificil decisión, si queremos dar una respuesta políticamente correcta: por un lado, un obrero rústico de lomo ancho que intenta abrirse camino en el duro camino de la fama, por otro, un grupo de retrógradas, biblia en mano, comiéndonos la cabeza con una idea de la virginidad que orgullosamente hubiera defendido don Francisco Franco. Creo que mi postura al respecto queda clara.
Personalmente las cosas cambiaron al acabar el bachiller, abandonar el internado y comenzar una nueva etapa, pero a escala mundial, las cosas cambiaron gracias a la Sexta y a un subproducto de la cadena: el Mundial de Alemania. Olvidémonos de la corrupción urbanística, de los cayucos, de los incendios forestales, de la subida de las hipotecas, de la muerte de Rocío Jurado y de los Hapiness. Alemania se volvía a convertir en capital del mundo ante la llegada del último Reich: el fútbol. Estadios de ensueño, éxitos de la última ingeniería alemana unida a la arquitectura más vanguardista, los mejores jugadores del mundo en el país de la cerveza, y el fin de la maldición española. La “Armada Invencible”, al mando de Luis Aragonés, acabó por fin con la maldición de caer derrotados en cuartos. Esta vez no pasamos de octavos. Nuestra aventura en el país teutón se fue al carajo, la selección cayó en un profundo abismo gracias a nuestros eternos amigos los franceses, y los italianos, esos señores depilados que nos quitan a las guiris en torremolinos, se llevaron la copa del mundo. Así a más de uno se le va la cabeza, y si no que le pregunten a Zidane.
Todo va a cambiar – decía Andrés Montes en la Sexta –, porque la vida puede ser maravillosa... y las cosas cambiaron en baloncesto, un deporte inventado por yanquis y dominado por los Negros Bastante Altos (NBA) que ha acabado cayendo a los pies del equipo español. Al parecer el prototipo de hombre español con cuerpo cruzcampo, pelo en pecho y cervecita en mano no llegó a la selección de baloncesto que, impulsada por el tiki-taka, y capitaneada por un tio de mas de dos metros y una pierna rota, supo hacerse con el título mundial. Puede que no pasemos de cuartos en el fútbol, pero queda claro que somos los mejores en baloncesto, en la fórmula uno, en los cotilleos y en la corrupción.
Esto es España, y en un año tan raro ni los terroristas tenían ya el cuerpo pa matar a nadie, si señores, los etarras necesitaban un tiempo para descansar, meditar, negociar, y esas cosillas que hacen ellos cuando están de tregua. Claro que luego llega el invierno y necesitan, ¿como decirlo?... reavivar la llama. Lo que me da pena es que por culpa de romper la tregua, se nos ha acabado el culebrón del proceso de paz protagonizado por Ozeluís y Rajoy, pero fue bonito mientras duró. En el contexto internacional, a don Ozeluís le dio por meterse en el Líbano a hacer nosequé, y es que el presi ha hecho algunas cosillas raras este 2006. Que sí, que lo del tabaco estuvo bien, pero prohibirnos que bebamos en la calle, en España.... reconoce que ahi te has pasado un poquillo. Además, ahora que soy universitario puedo decirlo con conocimiento de causa. Ahora que lo de obligar a las cabinas de teléfono a devolver los céntimos me ha gustado, pero digo yo, ¿los 427,23 euros que me deben desde que empecé a usar el teléfono público, ¿dónde tengo que ir a recogerlos?
Si es que no te lo has pensado bien, Ozeluís, mira tu amigo Bush como no se anda con chiquitas: que al Sadam no le caigo bien, pues se cuelga como la ropa y que se le pase el cabreo hombre. Di que sí George, a decir verdad, para no tener el graduado escolar no te ha ido tan mal ¿no?
Pues lo dicho, que no he hablao del contexto personal, pero no ha sido por no hablar, sino porque ya casi no tengo. Acabó el verano y me metí a universitario, y como en el librito informativo solo ponía: Diplomado, Licenciado o Arquitecto, me cogí lo último porque aún tenía sin estrenar el compás de la comunión. Y ahí andamos, aunque me he quedado sin vida social ahora conozco a gente como MC, o Fríker sin ir más lejos, mi nuevo héroe. Hago cosas muy divertidas y emocionantes en arquitectura, como por ejemplo pasarme horas rayando a 45 grados, colorear sellos o dibujar hojas. No sé si lo de colorear sellos tiene mucho futuro, aunque los del Forum Filatélico dieron un buen golpe.
Si no he hablado en este resumen del Betis es porque preferiría no hacerlo. Parece que el himno del centenario no nos ha traído muy buena suerte. Mientras el del Nido está que se sale, y no conforme con llevarse la UEFA, la supercopa y la lotería de navidad, ahora dice que quiere la liga, nuestro queridísimo Lopera solo ha pedido a sus majestades los Reyes Magos seguir siendo el bético por excelencia, el dueño del sueño verdiblanco, y yo le digo: señor Lopera, este año ha muerto Pinochet, ha muerto Sadam y han desaparecido las estatuas de Franco. Ha sido el fin de las dictaduras; por lo tanto, si usted y Fidel Castro siguen vivos, es porque son inmortales. ¡Oda a Fidel!¡Oda a don Manué!
Feliz 2007, espero que hayais empezado mejor que yo y, por supuesto, que acabeis peor.