20 de enero de 2009

Tiempo y agobios


Demasiadas cosas por hacer. Tantas, que no me ha dado tiempo de escribirlas en la agenda para que no se me olviden. No me preocupa demasiado, quizá no tenga tiempo de olvidar nada. Ni nadie.

Dicen algunos, que el tiempo se puede expandir. Otros, más escepticistas, me dicen que lo pierdo al escribir, o que debo aburrirme bastante para emplearlo en algo que, no desmiento, sólo me produce placer. No pierdo el tiempo. Lo gano. Disfruto el tiempo.

Hay un tiempo para cada cosa y una cosa para cada tiempo. El problema, o el interés, está probablemente en el arte de manejar cada tiempo y cada cosa como las piezas pixeladas de un juego de tetris, cuya partida será más larga y amena cuanto mejor sea su colocación.

Las palabras sueltas de una poesía por escribir, las piezas deformes de un rompecabezas que somos incapaces de resolver, la agonía de una dulce muerte que no llega para paliar las horas muertas mirando las manillas oxidadas de un reloj viejo en la pared de un hospital, las camisas sudadas de tres noches frías de enero en un búnker universitario, las ojeras rencorosas al fondo de una cola de impresión, los manojos de nervios ante la llegada de una nueva vida, o la posibilidad del fin de otra, las lágrimas derramadas tras la línea de meta por un segundón que nunca olvidará las tres centésimas que arruinaron su carrera... El tiempo. Peligroso compañero, poderoso aliado.


1 comentario:

claudia dijo...

el tiempo es siempre el mismo para todos, las horas, los dias, los minutos, los años...
sin embargo es totalmente personal, te has dado cuenta?

cuando alguien espera algo con ansiedad, el tiempo es eterno...sin embargo cuando esta feliz, viviendo un momento mágico, el tiempo parece q se nos fuera de las manos, y termina todo tan rápido...

creo q es lo unico a lo q no podemos escapar, a su paso...

cuando se da alegria, sea a uno mismo, o a alguien mas, nunca el tiempo está perdido

un abrazo
claudia