14 de febrero de 2010

El Bosque de la Luz (5)




Dispuesto a emprender mi búsqueda del Amor, no sé si más por curiosidad o por necesidad, aún me quedaba una pregunta por hacer a la Experiencia.

- ¿Y qué tienen que ver exactamente el Amor y la Felicidad?
- Algunos dicen, joven, que ambos son nombres para un mismo ser de este Bosque. Otros dicen haberles visto a ambos de la mano paseando por aquí.
- ¿Por aquí? ¿Cerca de esta montaña?
- Cerca o lejos – las respuestas de la Experiencia nunca me resultaban concisas -, ¿qué más te da? Tanto la Felicidad como el Amor podrían estar aquí, sentados frente a ti, y quién sabe si serías capaz de verlos.

El relato de aquella vieja tortuga no despejaba mis dudas. Más aún, ahora ya tenía dos seres a los que encontrar, pues de repente un ansia por hallar a ese ser, la Felicidad, ante cuyo nombre todos los ojos que me observaban parecían brillar como luceros de una noche de verano, se convertía en una necesidad tan imperante como la de respirar. Tenía que decidirme.

- Bien, señora Experiencia – dije decidido -, no puedo perder más tiempo. Si el Amor está junto a la Felicidad, o si son el mismo ser, empezaré ahora mismo a buscar a la Felicidad.
- Empieza a andar, joven curioso, y no te pares nunca si la quieres encontrar. Abre bien los ojos porque puede estar en cualquier parte, y agudiza tus reflejos porque no se deja atrapar fácilmente.
- Lo haré. Ahora mismo – la emoción por emprender la marcha me inundaba -. Desde esta montaña… ¿qué camino debo coger?
- Joven, si vas en busca de la Felicidad, coge el camino que quieras. Sabrás que la tienes cerca cuando empieces a no sentirte perdido.

1 comentario:

teresa_ dijo...

La Felicidad vendrá sola una vez encontrado el Amor.

bss!